domingo, 4 de febrero de 2018

Transgénesis

TRANSGÉNESIS
Se llama transgénesis al proceso de transferir genes de un organismo a otro. 
En la actualidad la transgénesis se usa para producir plantas y animales modificados.

Existen distintos métodos de transgénesis como la utilización de pistolas de genes o el uso de bacterias o virus como vectores para transferir los genes.

Transgénico se refiere a una planta o a un animal en cuyas células se ha introducido un fragmento de ADN exógeno; esto es, un ADN que no se encuentra normalmente en ese organismo. Un ratón transgénico, por ejemplo, es uno al que se ha inyectado ADN, en un óvulo fertilizado que se reimplanta a una madre adoptiva. El animal que nace tiene no solo su propio ADN, sino también el fragmento de ADN exógeno que se reinyectó en la etapa de fertilización del óvulo. Podemos estudiar qué efecto tiene este gen sobre todo el organismo, en vez de mirar tan solo una célula en un tejido de cultivo. Esto es muy importante porque muchas enfermedades no afectan a un solo tipo de células, sino que afectan a las interacciones entre muchos tipos diferentes de células. Este tipo de tecnología permite modelar enfermedades humanas en otras especies donde se puede estudiar la biología y posibles terapias para la enfermedad.
En la transgénesis, por definición, siempre ocurre la introducción de ADN extraño en un genoma, de modo que se mantenga estable de forma hereditaria y afecte a todas las células en los organismos multicelulares. 

Generalmente, en animales, el ADN extraño, llamado transgen, se introduce en cigotos, y los embriones que hayan integrado el ADN extraño en su genoma, previamente a la primera división , producirán un organismo transgénico; de modo que el transgén pasará a las siguientes generaciones a través de la línea germinal (gametos).

Entre las aplicaciones de los animales transgénicos se pueden destacar:
La posibilidad de estudiar a nivel molecular el desarrollo embrionario y su regulación.
Manipular de forma específica la expresión génica in vivo.
Estudiar la función de genes específicos.
Poder utilizar a mamíferos como biorreactores para la producción de proteínas humanas.
La corrección de errores innatos de metabolismo mediante terapia génica.

La transgénesis puede efectuarse siguiendo tres estrategias distintas:
1.- Transgénesis por microinyección de cigotos

Desde que en 1995 se obtuviera una rata transgénica , la producción de animales transgénicos es cada vez más cotidiana, existiendo ya animales transgénicos de las siguientes especies: ratón, rata, conejo, cerdo, vaca, cabra y oveja. La técnica se realiza, fundamentalmente por microinyección y se realiza de la siguiente forma:

En la primera fase, se aíslan un número grande de óvulos fertilizados. Se consigue sometiendo a las hembras a un tratamiento hormonal para provocar una superovulación. La fertilización puede hacerse in vitro o in vivo. En la segunda fase, los cigotos obtenidos se manipulan uno a uno y con una micropipeta a modo de aguja, se introduce una solución que contiene ADN.

En la tercera fase, estos óvulos son reimplantados en hembras que actuarán como nodrizas permitiendo la gestación hasta término. Por último, tras el destete de los recién nacidos, éstos se chequean, para ver si ha ocurrido la incorporación del transgén.
2.- Transgénesis por manipulación de células embrionarias

Una estrategia más poderosa para la transgénesis implica la introducción de ADN extraño en células embrionarias totipotentes(células ES) o células embrionarias madres (células EM). Estas células se toman del interior de la blástula en desarrollo y se pasan a un medio donde se tratan con distintos productos con lo que se conseguirá que las células no se diferencien, y se mantiene su estado embrionario.

El ADN extraño se introduce en las células ES mediante diversas técnicas, posteriormente las células transfectadas son reintroducidas en una blástula y ésta reimplantada en una hembra.

Con esta técnica los neonatos son quimeras, o sea, tienen células de origen distinto, parte con el material genético original y parte transfectadas ; mediante el cruce con aquellas quimeras que hayan incorporado el transgén en su línea germinal se consiguen animales transgénicos. 

3.- Animales transgénicos basados en cromosomas artificiales

La tecnología actual para transferir genes a través de la línea germinal de mamíferos requiere la integración de ADN exógeno desnudo en un sitio aleatorio dentro del genoma del hospedador. Sin embargo, este proceso puede generar efectos de posición indeseables así como mutaciones perjudiciales. Los cromosomas artificiales de mamíferos son buenos vectores para la producción de transgénesis, así como para la producción de proteínas celulares y aplicaciones en la terapia génica. Esto es así porque tienen la ventaja de:
Transportar grandes moléculas de ADN
La posibilidad de replicarse paralelamente al genoma del hospedador, pero sin integrarse en él.
Se transmiten a través de la línea germinal.

Los cromosomas artificiales basados en ADN satélite (SATAC) contienen:
Orígenes de replicación no virales
Telómeros
Centrómero

Todo ello para permanecer estables en el cromosoma de la célula huésped. 60 Mb son el prototipo de un SATAC e incluyen secuencias de heterocromatina no codificante entremezcladas con genes marcadores como lac Z (β- galactosidasa) y hph (higromicina fosfotransferasa).

Se ha observado que los cromosomas artificiales se pueden transmitir correctamente durante las mitosis y a la descendencia del individuo transgénico, permitiendo la supervivencia de un porcentaje aceptable de individuos. Se piensa que la creación de ratones transgénicos con SATAC también abre amplias aplicaciones en áreas como la genómica funcional y la creación de animales modelo para enfermedades humanas. 

A nivel mundial, los daños producidos por las malas hierbas destruyen casi el 10% de los cultivos, y para evitarlo los agricultores utilizan herbicidas, con el consiguiente gasto económico y contaminación de aguas y suelos. El generar plantas resistentes a estos compuestos mejoraría esta situación, y para lograrlo se transfieren vectores que transportan genes de resistencia a herbicidas. Un ejemplo es la resistencia al herbicida glifosato en la soja y maíz. Esta sustancia es efectiva con bajas concentraciones, pero es tóxico para el ser humano y los microorganismos descomponedores del suelo. La acción del glifosato es sobre la enzima EPSP sintetasa, importante en la biosíntesis de aminoácidos, y por tanto al inhibir dicha enzima la planta muere. Resulta un gran problema el uso de estos organismos, ya que significaría el desarrollo de supermalezas, debido a la aplicación masiva de este herbicida, lo que con el paso del tiempo genera resistencia en malezas, además de posibles cruzamientos con plantas similares no transgénicas. Muchos pueblos latinoamericanos se encuentran en lucha, debido a la pérdida de su maíz criollo y variedades cultivadas de tiempos remotos, debido a la gran tasa de cruzamiento de esta especie, ya que el medio de dispersión del polen es el viento.

Actualmente ya se encuentra maíz y soja resistente a glifosato en mercados de EE.UU. y otros países desde su aparición en 1996. Desde su introducción en 1996, la soja transgénica ha tenido un aumento espectacular en cuanto a los cultivos que se han desarrollado, con consiguientes pérdidas de suelo y erosión, debido al laboreo y falta de cobertura post-cosecha. Algo parecido ha ocurrido con el maíz, el algodón y la colza, que también han tenido un elevado desarrollo casi a nivel paralelo, pero inferior a la soja. De todos estos cultivos, los EE.UU. son los que producen dos terceras partes de la producción mundial de plantas de cultivo genéticamente modificadas.

Durante los últimos 50-100 años, la mejora genética de las plantas de cultivo ha resultado en una mejora importante de la productividad e incremento en las capacidades nutritivas, pero en los últimos años se han percibido descensos e inclusive estancamiento en los niveles productivos, lo que puede ser debido a falta de políticas de protección de suelos. Un ejemplo de cultivos a los que les han sido subsanados alguna deficiencia nutricional por biotecnología es el caso del arroz dorado, con niveles incrementados de B-caroteno, un precursor de la vitamina A. Para ello se introdujeron tres genes que codificaban enzimas de la ruta biosintética que conduce a la síntesis de carotenoides en el genoma de arroz usando métodos de recombinación. Dos genes proceden del narciso y uno bacteriano. Tras su implementación se descubrieron variedades locales de arroz en la india que tenían mayor contenido en vitamina A que el propio arroz transgénico, por lo que se desestimó su uso. Así mismo existen alimentos más ricos en vitamina A que pueden ser cultivados en regiones secas y pobres, como calabazas.

La deficiencia de esta vitamina se da en muchas partes de Asia y África, y cada año son muchos los niños que adquieren ceguera permanente debido a esta deficiencia. Otros estudios están encaminados a incrementar los niveles de ácidos grasos, de antioxidantes y de otras vitaminas y minerales en las plantas de cultivo.

La mayoría de los productos modificados genéticamente contienen un gen introducido que codifica una proteína que confiere el carácter deseado (resistencia a herbicida, a insectos…). ¿Presenta este hecho consecuencias medioambientales o para nuestra salud? En general, si las proteínas no son tóxicas ni alérgicas no tienen ningún efecto fisiológico negativo. Por ejemplo, en el caso de consumir el gen EPSP de resistencia a herbicida junto con la planta, éste se degradará rápidamente. En Europa, a diferencia de EE.UU. es obligatorio etiquetar los alimentos transgénicos. En cuanto a los riesgos, existe un debate constante al existir una gran disidencia con respecto de si existe o no riesgos. Hasta la fecha no se ha podido unificar una teoría ya que no se ha conseguido probar científicamente que los cultivos transgénicos posean un riesgo o no.

Las vacunas requieren un proceso de fabricación bajo condiciones controladas, sin embargo en países subdesarrollados existen problemas como la producción, transporte o almacenamiento de las mismas, ya que la mayoría de las vacunas requieren refrigeración y todas ellas condiciones estériles. Es por ello, que se están desarrollando vacunas baratas sintetizadas en plantas comestibles. Así, el gen que codifica la subunidad antigénica de la vacuna de la hepatitis B se ha transferido a una planta de tabaco y éste se ha expresado en sus hojas. Del mismo modo también se está empleando esta técnica para combatir el cólera, así como el uso de otros vegetales o frutales como la patata o la banana para ser considerados plantas comestibles.

Para la fabricación de estas vacunas, por ejemplo en el caso de la papa, se inserta el gen de un patógeno humano en una bacteria que infecta plantas
La bacteria infecta fragmentos de hoja de patatera
Dichos fragmentos brotan y generan plantas enteras que contienen el gen patógeno humano
Al ingerir dichas patatas, nuestro sistema inmune se activa, creando anticuerpos para dicho patógeno, y produciendo inmunidad frente él.

Sin embargo, como lo que pasa a nuestro intestino es solo el gen, no el virus o la bacteria completa, no hay posibilidad de que la persona contraiga la enfermedad, pero si es lo suficiente, para que el sistema inmune responda protegiéndo frente a una posible infección verdadera.

Las plantas transgénicas se emplean para la biorremediación. Un estudio llevado a cabo en una zona de entrenamiento de militares y fabricación de armamento durante la Segunda Guerra Mundial, permitió el descubrimiento de otra aplicación de las plantas transgénicas. El suelo de la zona militar  está contaminado con TNT residual, y para eliminar este problema, se han sembrado plantas de tabaco modificadas genéticamente, capaces de generar un mayor número de bacterias descomponedoras de este explosivo en elementos no nocivos.

sábado, 3 de febrero de 2018

La Rosa Azul


La Rosa Azul

La leyenda de "Las rosas azules" apareció publicada en "Los días del Albaicín" de A.J. Afán de Ribera y en ella concurren como personajes principales, Isabel, hija de un noble cristiano y Hamet, noble árabe granadino. Hamet, enamorado de Isabel, la rapta cuando va a asaltar el castillo de su padre; como consecuencia del rapto ella enloquece y en su locura busca una rosa azul en los jardines del musulmán. La curación y el desenlace feliz -Hamet e Isabel juntos- se opera a través del cambio de religión del noble musulmán. La rosa azul posibilitó la realización del milagro. Otra de las leyendas que tienen como protagonista a la rosa azul está basada en el famoso poeta lírico Anacreonte de Grecia (siglo VI a. C.), que cantaba que el curativo bálsamo de rosas, en particular la azul, servía de alivio al corazón que latía agonizante por las penas. Además de las leyendas la rosa azul ha sido un producto de la imaginación del hombre durante siglos.

Frank Cowlishaw, un ingeniero retirado de Derbyshire, en Inglaterra, pasó 25 años de su vida cruzando entre sí diferentes tipos de rosas, tratando de sacarle a la naturaleza el antiquísimo sueño de producir una rosa azul. El fruto de sus esfuerzos combinó seis variedades distintas y produjo, en 1999, la llamada "Rhapsody in Blue" (del inglés, Rapsodia en azul), una magnífica y aromática flor morada, que es lo más cercano al color azul que puede brindar una rosa.​ La verdad es que si Cowlishaw continuara cruzando y entrecruzando rosas, jamás podría conseguir una rosa realmente azul. La razón es que los pétalos de las rosas no poseen el gen necesario (y por ende, la enzima) para crear el pigmento azul indispensable: la delfinidina.​

Lo que no pudo lograr el mejoramiento genético aparentemente lo está logrando la ingeniería genética, particularmente la ingeniería genética de flavonoides. Los científicos de la compañía holandesa Florigene, han tenido éxito en crear el pigmento azul en los pétalos de las rosas mediante la inclusión de un gen proveniente de la petunia (Petunia × hybrida) en las células de esas plantas, que produce la enzima indispensable para lograr la síntesis de delfinidina. Además de ese gen, se incluyó también mediante transformación un "gen silenciador", cuyo propósito exclusivo es ordenar a la rosa que deje de fabricar el pigmento rojo, la cianidina, mediante una estrategia conocida como ribointerferencia.

En 1996, Yoshikazu Tanaka, a cargo del proyecto de la rosa azul, pudo fabricar a partir de una antigua variedad llamada «Cardenal» una primera rosa transgénica que tenía en sus pétalos moléculas de delfinidina, el pigmento azul. Pero el análisis indicó que en los pétalos había también moléculas de cianidina, el pigmento responsable del color rojo. A simple vista, la flor tenía un color borgoña oscuro. Todavía no era azul. Fue en el año 2002 cuando Tanaka tuvo en sus manos la primera rosa que sólo tenía pigmento azul en sus pétalos. No era todavía una rosa visiblemente azul, sino más bien una rosa entre malva y lila, como otras variedades ya existentes en el mercado («Blue Moon», «Vol de Nuit»). Pero a diferencia de ellas, la rosa de Florigene tenía en sus pétalos el pigmento azul. Aparentemente, resta modificar la acidez (el pH) de las células de estas rosas para que sus pétalos sean definidamente azules.

viernes, 2 de febrero de 2018

LiberCiencia, propósitos


Propósitos.- 

LiberCiencia tiene entre sus objetivos fundamentales la liberación de prejuicios o sesgos; estos son procesos mentales inconscientes que distorsionan la percepción y conducen a conclusiones erradas.

Por definición todo prejuicio (del lat. praeiudicium, ‘juzgado de antemano’) es el proceso de formación de un concepto o juicio sobre alguna persona, objeto o idea de manera anticipada.

En el ámbito de cualquier disciplina científica, se le presenta un sesgo cuando el investigador de manera deliberada o por un error involuntario, hace lo posible para que los datos de sus experimentos coincidan con lo que de ellos se espera.

Tal vez se esté pasando por alto un aspecto relevante de LiberCiencia, se trata de la liberación de sesgos sexistas; se puede ver que en nuestro grupo fundador de LiberCiencia contamos con la activa participación de compañeras de colegio y de años de estudios. 

Queremos llamar la atención sobre este sesgo que se ha dado en el campo de la ciencia y de la tecnología en todo el mundo.


Las mujeres, durante siglos y milenios, han tenido obstruido el acceso al saber institucionalizado y a los derechos más fundamentales. Siempre han estado relegadas y han sido acusadas cuando han tratado de participar en el acceso al conocimiento, lo que pagaron incluso con sus vidas. Hubo mujeres de ciencia, que ponían en práctica conocimientos heredados sobre plantas medicinales, salud, ungüentos caseros, obstetricia, justicia y otros aspectos, no siendo casual el ser calificadas de brujas y aún así muchas llegaron a tener reputación y relevancia en sus comunidades. Sin embargo ello provocó que fueran torturadas y quemadas. Invitamos a revisar muchos textos de los llamados "cuentos infantiles" de factura europea donde a la mujer se le califica de brujas y curiosamente no se tienen prácticamente hombres que se les llame brujos y lo más que llega a decirse es que son "magos", tal manipulación evidencia sesgos sexistas que han ayudado a que las niñas vean la ciencia y la tecnología como 'cosas de hombres'. No se pase por alto que el acceso al conocimiento fue una de las causas de la masacre de miles de mujeres “sabias”.



Con la institucionalización de las ciencias y el nacimiento de las universidades europeas se continuó e institucionalizó esta expulsión. El carácter netamente masculino y clerical de la universidad dió legitimidad a su exclusión de todo el sistema de enseñanza, de la alfabetización, de las universidades y de las academias científicas. Dicho carácter pudiera estar perdurando de formas distintas, en el siglo XXI venezolano.


Hace apenas cien años se eliminaron las barreras administrativas en Europa que impedían el acceso de las mujeres a la universidad. En los primeros decenios sólo algunas accedían a los estudios universitarios. Es en los años treinta cuando allà en aquel continente, del  que fuimos colonia, se escolariza a niñas de forma más generalizada. El marco legislativo que allá se aprobó por vez primera la igualdad entre hombres y mujeres no tiene mas de 30 ó 40 años, dependiendo de cada país. En España, por ejemplo, fue en la Constitución de 1978 donde se promulgó, por vez primera, la igualdad de derechos de hombres y mujeres, que terminó con una situación de segregación y exclusión severísima en todos los contextos, con la salvedad del período de la Segunda República, que de forma tan honrosa como breve, implantó importantes medidas para contribuir a derruir la desigualdad. En España 1978 significó la supresión de la discriminación explícita, desapareciendo del marco legislativo las innumerables leyes que impedían a las mujeres el acceso a la mayoría de las profesiones, que eran reservadas sólo para los hombres. Le siguieron varios avances legislativos: un hito extraordinario fue la aprobación de la Ley para la igualdad entre mujeres y hombres de 2007, que incluye a la universidad y a la investigación y prescribe acciones para los planes de estudios, los proyectos de investigación y otros muchos aspectos. No se crea que esa mentalidad no fue traída a Venezuela durante la conquista y la colonia y podríamos indagar en la historia e investigar cuáles y cuántas mujeres destacaron o siquiera se sabe tuvieron algún desempeño científico en la Venezuela pre independista e incluso después. También es bueno conocer desde cuándo y con cuáles instrumento jurídicos contamos en Venezuela de hoy que garantizan la igualdad de derechos de géneros en nuestro país; se constatará que tienen mucho menos de un siglo. Un buen sector para analizar este fenómeno lo tenemos en la Fuerza Armada donde cada vez más observamos la presencia de la mujer, pero son muy pocas las que en la actualidad ostentan las más altas graduaciones, tal como de Generala en Jefe.



En la actualidad, la discriminación por razón de sexo no existe, de un modo explícito, en las instituciones científico-tecnológicas,

siendo esta abolición muy reciente. Sin embargo, todavía existen numerosos sesgos y discriminaciones de género. Las mujeres, en la actualidad, acceden a los más altos niveles educativos y presentan un elevado nivel formativo. Sin embargo, la presencia de la mujer es evidentemente decreciente a medida que se sube en la estructura de decisión y poder. Es a partir de la formación posdoctoral cuando se evidencian los niveles ascendentes de segregación, ya que con un elevado nivel de preparación y cualificación quedan muy relegadas de los cargos académicos, a pesar de que no hay diferencia de producción científica entre hombres y mujeres, y que el paradigma fisiologista, que avalaba la inferioridad de la mujer, quedó ya superado.


Todavía, existen sesgos de exclusión en el acceso a los estudios y a los conocimiento, lo que necesariamente repercute en la perspectiva y en contenidos de las ciencias y de los significados. La exclusiva mirada masculina, al mundo del conocimiento y a la experimentación ha reportado en la historia de la ciencia una fuente de prejuicios de género en la producción de conocimiento. El entramado de la ciencia tiene sesgos sexistas y androcéntricos, en teorías y prácticas tecnocientíficas específicas. Ya no se trata únicamente de reformar las instituciones y de alfabetizar en ciencia y tecnología a las mujeres, sino también de reformar la propia ciencia, pues el sexismo ha impregnado y caracterizado el quehacer científico.



La tradicional exclusión femenina ha tenido incidencia en la organización y contenido mismo de la empresa científico-tecnológica, de forma tal que la epistemología posmoderna pasa por revisar y poner de manifiesto que se ha de incluir, de forma necesaria, la perspectiva femenina. Se plantea el deconstruccionismo epistemológico, que pone en duda la posibilidad de la ciencia de representar la realidad de forma unívoca, precisa y objetiva. Además, el paradigma patriarcal ha subsumido todos los contenidos científicos, por lo que la historia de la ciencia ha estado marcada por la suplementación, instaurando en los contenidos un suplemento para reforzar lo que ha sido representado de forma incompleta.



La ciencia, inmersa en todos sus aspectos en una sociedad cuyas barreras continúan con la discriminación por sexo, con fronteras segregadoras siempre inventadas, que implican la construcción de un orden de representación simbólico, es constitutiva de las bases principales sobre las que se asientan los valores sociales. Debe ser, por tanto, pionera en la construcción paritaria del conocimiento y contribuir a la superación de dicotomías tradicionales, que tantas desigualdades e injusticias han generado y siguen generando.



A pesar de que se ha avanzado mucho en igualdad, falta por alcanzarse la igualdad en muchos contextos, y también en los contenidos científicos. La tozuda perdurabilidad de planteamientos de exclusión, segregacionistas y sexistas como los que han sustentado toda la historia la ciencia es una pérdida primordial con graves consecuencias teóricas, que operan contra un adecuado y mayor desarrollo de los potenciales tecnológicos y científicos. Esta visión sexista es nociva al avance de las ciencias y la tecnología en Venezuela y como tal la vemos en LiberCiencia, grupo orientado a liberar nuestra mente de todo tipo de sesgos y el sesgo sexista es uno de los primeros que estamos llamados a derrumbar. 

Una creencia errónea es considerar que el conocimiento científico es fiable. No lo es.
La ciencia configura un sistema cuyo objetivo es la comprensión de la naturaleza y cuyo producto es el conocimiento. Este resultado de la actividad científica difiere de otras formas de “conocimiento” en tres propiedades bien definidas:
 1) no es absoluto, como los dogmas religiosos sino que más bien es tentativo y perfectible;
2) está basado en el estudio de la naturaleza, en lugar de ser producto del mero raciocinio o de la obediencia a reglas generales arbitrarias;
3) permite hacer predicciones sobre acontecimientos futuros, que si se confirman lo refuerzan y si fracasan lo ponen en duda.
El conocimiento producido por la ciencia no es ni completo ni permanente. Al contrario, se trata de una serie de hechos, leyes y teorías que cubren segmentos restringidos de la realidad (los que han sido accesibles a la metodología y a los conceptos de cada época) y, además, se han ido modificando a través de los tiempos. Sin embargo, toda la
majestuosa estructura de las ciencias se basa en un postulado: los científicos dicen
solamente la verdad, tal como ellos la entienden. En otras palabras, los científicos, cuando hablan o escriben de sus experiencias científicas, no dicen mentiras.
Conviene distinguir entre la mentira y el error. Errores cometen todos los hombres y
mujeres de la ciencia.
Los investigadores tienen conciencia de que el conocimiento generado por su trabajo es probabilístico e incompleto, pero cuando lo
proponen están convencidos de que, por el momento, es lo mejor que existe. La mentira es otra cosa: es una afirmación cuya falsedad le consta a quien la formula, sea porque la inventó o porque tiene pruebas de que no es cierta. El mentiroso sabe perfectamente bien que lo que dice no es cierto, pero de todos modos lo dice, seguro de que los demás le van a creer. Y por lo menos por un tiempo, que puede ir de algunos días a milenios, se le cree.
 El quehacer científico es arduo pero altamente gratificante y sólo debe ejercerlo quien encuentra ahí su verdadera vocación y sus razones para vivir. Ser investigador no consiste en una elegante investidura para deslumbrar a la sociedad; es por el contrario, una actitud interna de creatividad, honestidad y humildad. Es, parafraseando a Sócrates, saber que poco o nada se sabe.

La adquisición de un modo científico de trabsjar requiere tener presente al menos estas veinte previsiones:

1. Las diferencias y la probabilidad originan los cambios. En el mundo real hay miles de variables y conviene no hacer una interpretación lineal de los hechos.

2. Ninguna medición es exacta. Todas tienen algún margen de error, por pequeño que sea. Todos los estudios deben mostrar claramente cuál es para no dar a entender un grado de certeza que no se tiene.

3. Hay sesgos en todas partes. El propio diseño experimental puede estar sesgado. Los científicos buscan resultados significativos y tienden a dar una visión exagerada de los problemas o de la efectividad de las soluciones. Lo más importante es que el experimento sea de doble ciego y que ni el experimentador ni los sujetos conozcan los detalles del experimento. Otro sesgo muy frecuente es el de confirmación, pues se tiende a insistir más en la línea del resultado que se espera obtener.

4. Cuanto más grande es la muestra, mejor. Que la muestra sea grande es especialmente importante en estudios donde hay grandes variaciones naturales o grandes márgenes de error. Siempre es más fiable un estudio con decenas de miles de participantes que con unas pocas decenas.

5. Correlación no implica causalidad. La correlación entre dos variables puede ser meramente casual, por tentador que nos parezca afirmar lo contrario. La mayoría de las veces entra en juego un tercer factor oculto. Por ejemplo, en su día algunos ecologistas pensaron que las algas venenosas estaban matando a los peces en algunos ríos. Resultó que las algas crecían donde los peces morían, y no eran la causa de las muertes.

6. La regresión a la media puede confundir. En ocasiones los fenómenos tienen sus propios ciclos y el momento de la medición puede inducirnos a error. Un ejemplo muy común de esta ilusión cognitiva es el que sucede con la homeopatía: la mayoría de los catarros suele remitir por sí mismos y los homeópatas aprovechan para reclamar poderes curativos de su placebo. Otro ejemplo es el que da Ben Goldacre en su libro ‘Mala Ciencia’ sobre la maldición de los deportistas que salen en la portada de Sports Illustrated. Cuando aparecen, lo natural es que estén en la cima y lo más probable es que empeoren.

7. Extrapolar más allá de los datos es arriesgado. Los patrones encontrados dentro de un determinado rango no tienen por qué funcionar fuera de él Observar un fenómeno en un ámbito y asumir que se da en otros ámbitos es un error común.

8. Cuidado con la negación del ratio base.Este error se produce cuando identificamos mal la probabilidad de que se dé un hecho al tomar como referencia un dato concreto. Por este motivo, por ejemplo, nos parece más probable morir en un atentado o un accidente de avión que en un resbalón en la bañera, cuando es al contrario. O el motivo por el que si a una persona le hacen un análisis de sangre que detecta una enfermedad con un acierto del 99% hay muchas posibilidades de que no tenga nada, aunque él crea que hay un 99%. Así, si la enfermedad afecta a 5 de cada 10000 personas y el test da siempre positivo si efectivamente tienes la enfermedad, eso significa que al realizar el test habrá 99,95 (1% de 9995) falsos positivos y 5 positivos reales. Por lo tanto la probabilidad de que tengas la enfermedad si has dado positivo es 5/(5+99,95) = 0.048, es decir, el 4,8%, muy lejos del 99% que suponías.

9. Los controles son importantes. Un grupo de control se mantiene en las mismas condiciones que el grupo del experimento, salvo que el tratamiento no se les aplica a sus miembros. Sin esta medida es muy difícil saber si un tratamiento tiene realmente un efecto.

10. La aleatoriedad reduce el sesgo.Cuando se diseña un experimento, los grupos y los individuos deben ser elegidos de forma aleatoria. Si se atiende a distintas características de los miembros del grupo, es más que probable que los resultados tengan un sesgo.

11. Busca la replicación, no la pseudorreplicación. Para comprobar la consistencia de un estudio los resultados deben ser replicables, pero si se replican en poblaciones independientes, son más sólidos. Cuando se diseña un ensayo con un tipo concreto de población es habitual que se obtengan resultados que no son extrapolables a otros tipos de poblaciones.

12. Los científicos son humanos. Los investigadores tienen intereses privados y, como en todos los colectivos, puede haber algún tramposo. El propio sistema de revisión por pares es engañoso puesto que los editores son más propensos a pasar los resultados positivos y tumbar los negativos. Para dar algo por comprobado de forma convincente, se necesita la confirmación por varias fuentes.

13. La significación es importante. La significación estadística está relacionada con la probabilidad de que algo haya sucedido por mero azar. Cuanto menor es el valor de esta probabilidad, menores son las posibilidades de que los resultados del estudio sean un espejismo o una casualidad.

14. Significación y efectos. La falta de significación estadística no quiere decir que no haya ningún efecto subyacente, sino que no se ha detectado ninguno. En ocasiones, un estudio pequeño puede no detectarlo, pero un estudio más exhaustivo puede encontrar una relación oculta, un efecto secundario o una consecuencia no observada.

15. La estadística no lo es todo. Las respuestas sutiles son más difíciles de ser detectadas, pero la importancia de un efecto, aunque éste sea pequeño, no es simplemente una cuestión estadística, puede tener implicaciones biológicas, físicas o sociales. En los años 90, la revistaEpidemiology pidió a los autores que dejaran de usar simplemente la significación estadística porque estaban malinterpretando sistemáticamente los resultados.

16. Cuidado con las generalizaciones. Un ejemplo claro son las conclusiones que se sacan de un experimento en ratones respecto a lo que puede suceder en humanos.

17. Los sentimientos influyen en la percepción de riesgo. A pesar de los datos objetivos, la percepción del riesgo puede obedecer a factores psicológicos y sociales. En EEUU, por ejemplo, se sobrevalora el riesgo de vivir junto a una central nuclear y se subestima el de tener un arma en casa.

18. La confluencia de factores cambia los riesgos. Se pueden calcular los riesgos que tienen hechos independientes, pero en ocasiones puede ocurrir que los riesgos evaluados no sean realmente independientes y el riesgo real sea mucho mayor . Con que se desate el primer factor aumenta la posibilidad de que confluyan los otros y crece el riesgo. En el colapso de las hipotecas basura en EEUU se dio un caso claro de un cálculo erróneo de la independencia de los riesgos de las hipotecas individuales.

19. Los datos pueden ser seleccionados intencionadamente. El denominado ‘cherry-picking’ consiste en seleccionar solo aquellas pruebas o argumentos que dan la razón a nuestra tesis. Cuando se buscan resultados muy concretos se tiende a seleccionar solo los datos convenientes, cuando lo adecuado para hacer buena ciencia es reunir cantidades ingentes de datos, como sucedió en la búsqueda del bosón de Higgs, por ejemplo.

20. Las mediciones extremas pueden confundir. En los estudios donde se quiere medir una variable para comparar distintos elementos que tienen esa variable, como por ejemplo si queremos elaborar un ranking de universidades o de centros de investigación (elementos) en función de su productividad científica (variable), suele ocurrir que existen muchas fuentes de variabilidad que afectan a esa variable, en nuestro ejemplo la financiación disponible, el equipamiento, la calidad del profesorado o, incluso, la serendipia. Cuando se obtienen los resultados de estudios así es muy fácil simplificar y atribuir la variación de la variable a un sólo factor, por ejemplo la financiación, con lo que las comparaciones que se realizan de los valores extremos, la universidad número 1 y la última, ya sea entre sí, con la media o con la mediana, no son realmente significativos. Esto se da en prácticamente todos los rankings.

Enlaces de interés:
* https://www.google.co.ve/amp/s/cienciasomostodos.wordpress.com/2013/11/29/mujeres-en-ciencia/amp/










jueves, 1 de febrero de 2018

Berenjena

Solanum melongena

Su cultivo es antiquísimo, desde antes del 2000 a. C. y existen innumerables documentos escritos donde sitúan su origen en el sudeste asiático.

Los datos más antiguos que se conocen la establecen en el estado de Assam (al noreste de la India), Birmania y en China.[1]​ Llevada por comerciantes árabes pasó al norte de África y más tarde, en la Edad Media, entró a Europa por la España musulmana, desde donde se extendió su cultivo por los países cálidos del Mediterráneo.[1]​

Es muy posible que por desconocimiento de cómo tratar culinariamente a la berenjena o por utilizar especies no comestibles causó problemas digestivos, creándose una mala fama. Durante los primeros siglos de la entrada a Europa existió la creencia de que su consumo provocaba múltiples enfermedades como fiebre, epilepsia y la locura, por lo que la planta fue utilizada durante tiempo como un adorno decorativo y exótico y no como un alimento. El famoso botánico sueco Carlos Linneo le puso su actual nombre científico Solanum melongena.

La primera documentación sobre la berenjena en lengua castellana se encuentra en el libro llamado Cancionero de Baena (del siglo XV) donde cita sus usos y virtudes. Fue introducida a América por los españoles.

Allí donde se produce es muy consumida. Los mayores productores mundiales de berenjena son China e India. También se produce en Japón y en diversos países del Mediterráneo como España, Italia y Grecia.

Taxonomía

lunes, 29 de enero de 2018

Preparaciones caseras


¿Las preparaciones caseras para los bebés son más saludables?

Según un estudio, los bebés alimentados con comida casera tienen un paladar más adaptado a distintos tipos de alimentos y acumulan menos grasa corporal que aquellos que se alimentan con productos comerciales.

Por Lisa Rapaport, Reuters Health el 27 de febrero de 2017

Las guías de la OMS sugieren que los bebés deben ser alimentados con una dieta variada a partir de los seis meses. Crédito: Getty Images

Los bebés alimentados con preparaciones caseras aprenderían a disfrutar de una mayor variedad de alimentos y acumularían menos grasa corporal que los alimentados con productos comerciales, según un estudio reciente.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia exclusiva en los primeros seis meses de vida y, recién entonces, comenzar a combinarla con alimentos sólidos.


Un equipo estudió si el tipo de comida (casera o comercial) influye en la variedad de la dieta, el crecimiento y el peso. Y halló que los bebés que sólo consumían alimentos caseros tenían dietas más variadas más tempranamente y menos masa grasa corporal cuando tenían entre 
uno y tres años.

"Los resultados podrían influir en la prevención de la obesidad y las enfermedades crónicas asociadas con las malas elecciones alimentarias", dijo la autora principal, doctora Elise Mok, del Instituto de Investigación del Centro de Salud de la Universidad McGill y el Hospital de Niños de Montreal.

Las guías de la OMS instan a los padres a alimentar a los bebés con una dieta variada, que incluya carnes rojas, pollo, pescado, huevo, frutas y verduras a partir de los seis meses.

El equipo analizó la dieta de 65 bebés y la acumulación de grasa corporal cuando tenían seis, nueve, 12 y 36 meses. A los nueve meses, 14 bebés (22 por ciento) sólo habían probado preparaciones caseras y otros 14, sólo productos comerciales. La dieta de la mayoría incluía una combinación de ambos tipos de comidas.

No hubo diferencias en la altura o el peso de los bebés para la edad de acuerdo con la dieta. Lo mismo ocurrió con las calorías y los nutrientes consumidos.

Pero al tener en cuenta siete grupos de alimentos, los niños alimentados sólo con preparaciones caseras calificaron casi un punto más que los que los bebés que recibían sólo productos comerciales.



Al año de edad, el porcentaje de grasa corporal era más bajo en los primeros que en los segundos.

Más allá de sus limitaciones, el estudio no fue un experimento controlado diseñado para demostrar cómo la dieta de los bebés influye directamente en los hábitos alimentarios a medida que crecen.

Tomado de: 


sábado, 20 de enero de 2018

Fresas

Las semillas de fresa se encuentran alrededor de la superficie de la fruta, aunque no necesariamente donde piensas. En realidad, las fresas no son bayas, como podría asumirse por su nombre en inglés, y lo que piensas que son semillas en el exterior son en realidad los frutos de la planta de fresa. Afortunadamente, cada pequeño fruto contiene una semilla llamada aquenio, así que lo único que debes hacer es extraerlas de la fresa. Existen varios métodos para obtener estas semillas, algunos de los cuales consisten en raspar la fruta, licuarla y secarla.
1.+ Licúe las fresas y cuela las semillas.Una de las formas más comunes de extraer las semillas de fresa es licuar la fruta y luego recoger las semillas de la pulpa líquida. Para hacerlo, necesitarás cinco o más fresas maduras y sanas. De seguro destruirás algunas semillas en el proceso, pero estas frutas las tienen de sobra.
Coloca las fresas en la licuadora y enciéndela en velocidad baja de 10 a 20 segundos. Coloca el vaso a un lado y permite que la mezcla repose.
Retira las semillas que flotan en la capa superior. Puedes descartarlas, ya que probablemente estén rotas y no sirvan.
Coloca un tazón y encima un colador de malla fina. Luego, vierte la pulpa a través del colador. Puedes utilizar lo que caiga al tazón para hornear, hacer mermelada o comerlo directamente.
Dirígete al lavaplatos y haz correr un chorro de agua a través del colador para deshacerte del exceso de pulpa. Una vez que termines, deberán quedar bastantes semillas enteras en el fondo del colador. Espárcelas sobre un pedazo de papel absorbente y permite que se sequen con el aire. Retira los restos de pulpa que aún estén adheridos a las semillas.




2
Raspa las semillas para quitarlas.Otra forma de extraer las semillas de fresa consiste en rasparlas con un cuchillo. Para empezar, coloca cinco o más fresas maduras y sanas en un contenedor hermético y déjalas en el congelador de un día para otro.
Al día siguiente, retira las fresas del congelador. Con una hoja de afeitar, una navaja o un cuchillo de cocina afilado, raspa los lados de la fresa cuidadosamente y saca cada semilla. No hagas cortes muy profundos en la fresa y ten cuidado de no cortarte.
Coloca las semillas extraídas en un pedazo de papel absorbente limpio y déjalas secar. Puedes comerte las fresas o utilizarlas para preparar algo.

PARTE I
3
Seca las fresas y frótalas para quitar las semillas. Otra forma de extraer las semillas de fresa es cortar capas de la superficie y dejarlas secar. Una vez que estén completamente secas, puedes simplemente frotarlas con tus dedos para quitar las semillas. Este método es más seguro que el de rasparlas. Para hacerlo, necesitarás alrededor de cuatro frutas maduras.[3]
Coloca las fresas sobre una tabla de picar. Con un cuchillo afilado, corta tiras verticales (del tallo a la punta) de la capa externa de las fresas cuidadosamente. Asegúrate de no llegar muy profundo. Procura que cada tira tenga semillas y un poco de pulpa.
Coloca las tiras con las semillas hacia arriba en un pedazo de papel absorbente limpio. Con cuidado, presiónalas contra el papel. Pon las tiras junto con el papel en un lugar cálido y seco, pero donde no caiga el sol directamente. Déjalas ahí unos cuantos días hasta que se sequen por completo.
Una vez que las tiras estén completamente secas, coloca el papel absorbente en una superficie plana. Con un dedo, frota cada tira de fresa seca cuidadosamente. Conforme pasas tu dedo por la superficie, las semillas se irán saliendo.
4
Compra las semillas. En lugar de extraer las semillas tú mismo, puedes comprarlas en viveros y por Internet. Si prefieres, también puedes adquirir una planta de semillero, la cual es mucho más sencilla de cultivar.
Si compras semillas, tendrás que germinarlas y luego trasplantar las plantas de semillero a una maceta o jardín.
Es más probable que consigas una variedad específica de fresa al comprar semillas o plantas de semillero. Por otro lado, si cosechas las semillas de una fresa comprada en una tienda, es posible que la nueva planta no dé el mismo fruto que su predecesor, sobre todo si la fresa original era una variedad híbrida.
Germinación:
1
Congela las semillas. Las semillas de fresa germinan mucho más rápido si las congelas primero, ya que de esta manera inician su ciclo de invierno regular. Luego, una vez que las semillas se descongelan y entran en calor, inician en el ciclo de primavera y empiezan a germinar de inmediato.
Coloca las semillas secas en una bolsa o contenedor hermético. Déjalas en el congelador de tres a cuatro semanas.
Las semillas de fresa deben plantarse en el interior durante el invierno o al inicio de la primavera, aproximadamente 10 semanas antes de la última helada. Asegúrate de congelar las semillas con anticipación, antes de la fecha indicada.




2.- Descongela las semillas. Una vez que estés listo para plantar las semillas, retíralas del congelador y permite que se calienten a temperatura ambiente. Déjalas en el contenedor hermético hasta que esto suceda.
Es importante que las semillas no tengan contacto con el aire mientras se calientan, ya que la idea es que permanezcan secas durante el proceso. De lo contrario, la humedad fría podría dañarlas.
3
Planta las semillas. Llena una bandeja para semillas con sustrato para semilleros hasta cubrir aproximadamente 2,5 cm (1 pulgada) de profundidad. Las fresas necesitan una tierra fértil y ligeramente ácida. El pH ideal debe estar alrededor de 6 en la escala, así que añade un poco de azufre en polvo a la mezcla de sustrato de ser necesario, también la borra o cipe del café le será apropiado.
Añade suficiente agua para humedecer la tierra y espolvorea las semillas de fresa en la superficie. Cubre las semillas con una capa delgada de tierra o musgo de turbera de modo que aún reciban luz solar. Finalmente, cubre la bandeja con una capa de papel film.
4.- Elige un lugar para colocar las plantas. Puedes plantar las fresas en maceta o en camas de tierra elevadas siempre y cuando hayan pasado tres semanas desde la última helada. Estas requieren mucha luz solar, así que elige un lugar que reciba entre 6 y 10 horas de luz solar al día.
Para crear una cama de tierra elevada sencilla, coloca un pedazo de plástico en el lugar donde quieras ubicarla.
Utiliza pedazos de madera, troncos, bloques de hormigón, ladrillos u otro material para construir una barrera cuadrada o rectangular a lo largo del borde del plástico, la cual servirá para mantener la tierra en su lugar. Asegúrate de que mida al menos 25 cm (10 pulgadas) de alto.
Llena el interior con tierra hasta cubrir al menos 20 cm (8 pulgadas) de profundidad.












2
Elige y prepara la tierra. Las fresas necesitan una tierra húmeda pero no empapada, así que esta debe tener un buen drenaje. Una opción que puedes considerar es una mezcla de tierra franco arenosa y abono orgánico o fertilizante.
La proporción aproximada debe ser 1 parte de abono o fertilizante y 2 de tierra.
3
Planta las fresas. Para cada planta, cava un agujero de 15 cm (6 pulgadas) de profundidad en la tierra. Esparce las raíces y coloca la planta en la tierra. Asegúrate de que la corona de la planta no quede bajo la superficie. Deja un espacio de 60 cm (24 pulgadas) entre cada planta.
Llena el agujero alrededor de las raíces con tierra y dale golpes para comprimirla y deshacerte del aire atrapado.
La corona es el tallo grueso ubicado en el centro de la planta, donde se inician las raíces.
4
Riega las plantas conforme van creciendo. Una vez que termines de plantar las fresas, riégalas. Proporciónales agua cada vez que la tierra empiece a secarse, sobre todo cuando el clima se torna muy cálido y seco.
Riega las plantas de fresa temprano por la mañana y vierte el agua directamente en la tierra; no mojes ni las frutas ni las hojas.
Para mantener la tierra húmeda, coloca una capa de paja limpia sobre la tierra.
Quizá debas esperar hasta el siguiente año para que tus plantas produzcan fruto.

Existe otro método para el cultivo de la fresa. Es el siguiente.
PARTE I. EXTRACCIÓN DE LA SEMILLA

1.- Escoge una o dos fresas frescas. Debes asegurarte de que estén maduras pero no demasiado blandas. 

2.- Presione con la punta de un palillo o mondadientes debajo de una de las semillas que se encuentran en la cáscara de la fresa. Luego, da un golpe rápido para sacar la semilla, ya que estas se mueven rápido. Asimismo, si las presionas para sacarlas, solo conseguirás abrir un agujero en la fresa. 

3.- Siga extrayendo las semillas y pongalas en un plato. Recolecta la cantidad de semillas que creas conveniente. Trata de recolectar una buena cantidad (aproximadamente de 20 a 30 semillas) para asegurarte de que al menos una dé frutos. 

PARTE II
Cultivar las semillas de la fresa

1.- Llena un frasco u otro recipiente con la tierra adecuada para sembrar fresas. 

2.- Humedezca, sin empaparlo,  el palillo o mondadientes en agua y con la punta pinche un par de semillas. Estas se quedarán pegadas al palillo sin caerse. 

3.- Cuando ya se hayan pegado alrededor de cinco a siete semillas, coloque el palillo sobre el frasco lleno de tierra. Golpea la cabeza del mondadientes (no de las semillas) con tu dedo medio o índice. Las semillas de la fresa caerán y se dispersarán en el frasco. No empujes las semillas hacia abajo. 

4.- Repita el procedimiento varias veces hasta que todas las semillas caigan en el frasco o recipiente lleno de tierra.

PARTE III
Ayudar a que las semillas germinen

1.- Llene una taza con un tercio de agua y añade dos tercios de peróxido de hidrógeno. 
2.- Revuelva la mezcla e inserte el palillo en esta solución. Luego agregue algunas gotas de esta solución sobre las semillas. De esta manera, podrán comenzar a germinar, puesto que el peróxido de hidrógeno es un oxidante natural. 
No es necesario que haga esto todos los días. Puede hacerlo cada dos días hasta que las semillas germinen. Una vez germinadas, solo necesita hacerlo una vez a la semana.

3.- Riega la tierra con cuidado. Si riegas demasiado las semillas, estas se ahogarán y se volverán mohosas. La tierra debe mantenerse húmeda pero no mojada. Puedes regar aproximadamente una o dos veces por semana. 

4.- Coloque el frasco en un lugar tibio donde las semillas puedan recibir la luz del sol para que germinen. 

5.- Espere hasta que las semillas germinen. Estas germinarán en unos cuantos días. Si crecen bastantes plantas, puedes trasladarlas a macetas diferentes luego de algunas semanas. 

6.- Este pendiente del crecimiento de las plantulas. Cuando hayan crecido lo suficiente, se comenzará a formar la fruta y podrá tener algunas fresas deliciosas para comer
Sugerencia:

La fresa se puede cultivar en cualquier época del año dentro de la casa. Sin embargo, no podrá hacer lo mismo al aire libre. Siempre y cuando coloque las semillas en un lugar tibio y soleado para que germinen, Las plantas crecerá bien.
Existen tres tipos de fresas: fresas de junio, fresas de producción continua y fresas de día neutro. 
Debes conservar la planta de fresas dentro de tu casa. De esta forma, también la mantendrás a salvo de los insectos molestos (a menos que haya algunos dentro de tu casa debido a tus otras plantas. 
Haz un agujero debajo del frasco para que el agua se pueda meter y salir. 

No cultive las fresas en la tierra que hayas usado hace poco para sembrar tomates, papas, pimientos o berenjenas. Cabe la posibilidad de que la tierra esté infectada de verticilosis. 

Materiales necesarios:
1 fresa mediana o grande 
1 palillo o mondadientes 
Peróxido de hidrógeno 
2 frascos (uno debe estar lleno con agua y el otro con tierra para sembrar las fresas) 
1 plato descartable 

BENEFICIOS PARA LA SALUD

1.- Fresas para personas con diabetes. Las fresas son una opción excelente para personas con diabetes o que tengan que vigilar los niveles de glucosa en sangre. Contienen muy pocos carbohidratos y su índice glicémico es bajo.

2.- Fresas para el estreñimiento. Además de aportar vitaminas y minerales muy beneficiosas para la salud, otro gran aporte de la frutilla, como también es conocida la fresa, es su contenido en fibra soluble. Esta fibra ayuda a mantener la regularidad en el baño y a prevenir o mejorar el estreñimiento.

3.- Fresas para una buena visión. Para cuidar de la salud de nuestros ojos y prevenir o retrasar la aparición de enfermedades degenerativas relacionadas con la vista, las fresas son estupendas. Los beneficios de las fresas para la vista se encuentran en unos pigmentos que contienen (la zeaxantina y luteína) con efecto protector.

4.- Fresas para la hipertensión. Para las personas con tensión arterial alta las frutillas son ideales porque tienen muy bajo aporte de sodio pero un alto contenido en potasio.

5.- Fresas como antioxidante. En proporción, las fresas tienen mayor contenido en vitamina C que las naranjas. Además las fresas contienen otros antioxidantes como las antocianinas, unos flavonoides que contribuyen a retrasar el envejecimiento, ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares y el cáncer. La fresa es una fruta que destaca por su contenido en antioxidantes.

6.- Fresas para los dientes. La frutilla puede contribuir a que tengamos una boca más sana debido al xilitol que contienen. Este compuesto ha demostrado ser eficaz para combatir la desmineralización de los dientes, proteger el esmalte y reducir la placa bacteriana.

7.- Fresas para la retención de líquidos. Al aumentar la formación y expulsión de orina, la diuresis, se elimina el líquido acumulado en el organismo y los productos de desecho que se generan. Esto es beneficioso para las personas con retención de líquidos, para los que tienen gota o artritis.

8.- Fresas para la anemia ferropénica. Para prevenir o mejorar los casos de anemia ferropénica, es imprescindible incluir en la dieta alimentos ricos en vitamina C (como las fresas) porque esta vitamina es imprescindible para que se pueda absorber correctamente el hierro.

9.- Fresas para la inflamación. La fresa tiene un efecto antiinflamatorio debido al ácido salicílico que contiene. También destacar que las personas que sean alérgicas o tengan reacciones adversas a la aspirina podrían serlo a las fresas y viceversa, pudiendo causar urticaria.

10.- Fresas para la piel. Debido a su contenido en vitamina C y en agua, las fresas contribuyen a mantener una piel joven e hidratada porque la vitamina C favorece la producción de colágeno y la renovación de la piel. Con las fresas es muy fácil cuidarnos desde dentro para tener una piel saludable.

Aunque el contenido de ácido oxálico de las fresas es bajo, las personas con insuficiencia renal o con piedras o cálculos renales causados por oxalato no deben consumir fresas y otros alimentos que lo contengan en exceso.










jueves, 18 de enero de 2018

FERMENTACIÓN DE LA CÁSCARA DE PIÑA CON PAPELÓN
CHICHA ANDINA:
Bebida típica de los estados andinos de Venezuela.
La chicha andina la preparaban nuestros antepasados, lo indios residentes en nuestro territorio. Era una bebida ritual, cuya receta fueron pasando unos a los otros, manteniéndose hasta nuestros días. Es una bebida que se extiende a varios países de latinoamérica, en donde por ejemplo en Colombia se le llama “Masato”, en este caso sería un masato de arroz y piña.
Es una bebida que según el grado de fermentación, tendrá más o menos alcohol, es cremosa y espumosa, agradable al paladar. Hay quienes le gusta muy fuerte, que quiere decir que esté bastante fermentada y picante, y a otros les gusta el fermentado leve, de eso que disfrutas de una mezcla de sabor entre la piña, el arroz, y las espacias que se le añaden.
En una primera etapa de fermentación, la bebida es básicamente un guarapo de la concha de piña y papelón, . El guarapo es para el que no me entienda, como una infusión de piña y panela de caña (papelón que le llamamos). Este guarapo después de cocinarse, se deja fermentar a temperatura ambiente, preferiblemente en recipiente de barro que es donde se conoce que mejor fermenta, sin embargo también se suela usar, recipientes de acero inoxidable o de vidrio.
En esta primera etapa se deja fermentar dependiendo del gusto algunos 8 días a temperatura ambiente, digamos que la temperatura media en Mérida podría ser entre 20 y 24 ºC. La velocidad del fermentado depende en gran manera de la temperatura del lugar, por lo que si la temperatura es alta tardará menos en fermentar, que si es menor. Por esta razón es importante ir probando cada día el guarapo, para encontrar el fermentado que se adecue a nuestros gustos.
En la segunda etapa, se coloca a cocinar arroz con papelón y las especias, que serían canela, clavitos y en algunos lugares también le añaden guayabita. Se tritura este arroz dulce especiado, junto con el guarapo de piña fermentado (incluyendo las conchas), y se deja fermentar una segunda vez. Este segundo fermentado también es al gusto, puede durar entre 1 y 2 días. Muy bien podría tomarse sin el segundo fermentado, esto lo hacen las personas que no les gusta el sabor fuerte que se produce en la 2da etapa.
Para mi receta en particular, notar, que la hice a una temperatura media entre 8 y 10 ºC, quedando una bebida espumosa con un fermentado leve muy agradable al paladar. El sabor para los que nunca la habían probado, de guayaba en algunos casos, y en otros a pera, con todos los matices de sabores que tiene esta bebida, en la mayoría no son fácilmente diferenciables, pero en el que se concuerda que es un sabor exótico divino.

Cómo hacer chicha andina

Ingredientes de la chicha andina:
Para 1 litro y medio de chicha andinaaproximadamente
  • La concha de una piña
  • 250 gr de papelón (panela de caña)
  • 2 astillas de canela
  • 6 clavitos de olor
  • 1 taza de arroz
  • 6 tazas de agua aproximadamente
Preparación:
1. 1er fermentado de la chicha andina – El guarapo de piña: Pon en una olla a cocinar tipo infusión la concha de la piña, 2 tazas de agua y la mitad de la panela de caña, al hervir, deja a fuego lento por algunos 15 minutos con la olla tapada. Recuerda lavar bien la concha de la piña antes de usarla.
2. Una vez listo el guarapo de piña, agrégalo en un recipiente de plástico y tapalo, dejalo a temperatura ambiente, algunos 8 días. Debes ir moviendolo cada día y probandolo, ya que según la temperatura (si la temperatura es alta), puede que fermente más rápido (la mía era una temperatura media de 8 ºC aproximadamente). Se formará una capa blanca por encima, si se observa vestigio de moho verde , por alguna razón, debes eliminarlos, por esto también debes revisar y mover todos los días.
3. Una vez pasados los días del primer fermentado, y que esté a tu gusto, coloca la taza de arroz a cocinar con 3 tazas de agua, los clavos, la canela y la otra mitad de la panela de caña. En este punto vigilar el dulzor puede que te guste menos dulce o más dulce, recomiendo que añadas la 2da mitad de la panela en porciones y que vayas probando y al final de este paso decidas si agregarle más o no.
4. Una vez listo el arroz, deberás triturarlo bien junto con el guarapo de piña hecho en la primera etapa y con todo y conchas. Lo ideal es hacer este paso por tandas, poco a poco, alternando guarapo y arroz, hasta triturarlo completamente y que quede una mezcla espesa y homogénea, ve agregando más agua si hace falta ( 2 o 3 tazas) ya que suele espesarse demasiado.
5. Una vez lo tenemos bien triturado, procedemos a colocar en una olla grande y cocinar a fuego lento por al rededor de 20 a 30 minutos, debes mover constantemente para que no se pegue a la olla y se queme. En este punto si nos ha quedado con mucha agua podemos espesar a nuestro gusto, si no lo queremos porque hemos encontrado la consistencia deseada, ni tan espeso ni tan líquido (termino medio), mantenerlo siempre tapado. Aquí probar si te gusta del dulzor que ha quedado o si necesita más panela de caña, añadírselo en este paso.
6. Una vez listo. colar las veces que sean necesario para quitar algunos trozos que hayan quedado de triturar la mezcla. Lo ideal es colar con un paño limpio, yo colé 2 veces, puede que necesites más.
7.  2da etapa de la chicha andina – 2do fermentado: Colocar en un recipiente de vidrio grande, porque tiende a aumentar el volumen, dejar tapado y a temperatura ambiente al rededor de 1 día (24 horas), en esta etapa también los días que se dejará serán al gusto, y probándolo cada día, hay quien suele dejarlo varios días, a mi me gusta con fermentado leve.
8. Pasadas las 24 horas, que depende de la temperatura a las que estés, puede que sean menos horas. remueve bien la chicha andona y colócala en la nevera, se toma bien fría.

Quince antigripales caseros

Con los cambios de temperatura,estamos más propensos a padecer gripe o un resfriado. Si ya te enfermaste o estás con los primeros síntomas...